El último viaje: La mujer que amamantó a sus hijos hasta su último aliento a mar abierto

Foto: Cortesía

Caracas, 13 de septiembre de 2021 (Las Noticias de Ítalo).-Ir a La Tortuga, era siempre una placentera costumbre. No era la primera vez que tomaban su lancha para atravesar las aguas y llegar a la isla en la que disfrutarían todo el fin de semana, intención que ésta vez jamás llegó a consumarse.

Amanece el viernes 3 de septiembre, y la familia Camblor-Chacón se dirige a Higuerote en el estado Miranda; allí, en el puerto de Carenero; los espera THOR, una lancha privada Intermarine con denominación Z29.

Llegan, se preparan para el zarpe a tempranas horas del día; en un concurrido viaje, pues; a Remis Camblor, a su esposa Marielys Beatríz Chacón Marroquín, y a sus dos hijos José y María Camblor; les acompañan cinco personas más: Verónica Martínez y José Manuel Torres Suárez, empleados de la familia.

Además, suben a bordo: José Javier Marcano Narváez, mecánico de la nave; y Alejandro Osorio junto a Vianney Carolina Dos Santos, una pareja amiga de la familia. Con todo listo, salen del aparcadero en las costas de Higuerote; al igual que otra pequeña embarcación. Ambas sin conexión previa alguna, pero comunicándose un situ de antemano, que se dirigen al mismo destino: La Tortuga.

Los tripulantes de las dos máquinas, deciden ir primero hasta Cabo Codera; un punto terrestre más al norte del estado Miranda, para desde allí fijar rumbo hasta la paradisíaca isla… Es pues, costumbre náutica y un movimiento de precisión estratégica llegar a Cabo Codera primero; para luego trazar línea recta a La Tortuga.

Al posicionarse en Cabo Codera, los tripulantes de THOR detectan una falla eléctrica y se resisten a continuar así; deciden entonces devolverse a Carenero para solventar el imprevisto. Se regresan, acomodan el desperfecto, y se abalanzan de nuevo al mar… Pero esta vez, lo hacen solos. La lancha qué los acompañaba, había seguido su trayecto minutos atrás desde Cabo Codera. Al no ir propiamente juntos, no se devolvieron con los Camblor-Chacón y avanzaron a La Tortuga.

Los ocupantes de la lancha THOR Z29, prefieren en esta ocasión no ir otra vez a Cabo Codera; y toman quizás una decisión que no se compone con los protocolos náuticos de la zona: zarpan directo desde Higuerote a La Tortuga sin bordear la costa. Al iniciar el recorrido, trazan mal el rumbo; se perfilaron más hacia el norte y no al noreste. Por ende, en lugar de toparse de frente con la Isla La Tortuga; le pasaron por el costado izquierdo y NO pudieron percibirla. La Tortuga es una isla de escasa altitud geográfica, con superficies muy planas; por lo que no puede ser vista a cierta distancia.

Se estima que la lancha surcó a unas 20 millas náuticas al oeste de La Tortuga, y la isla sólo puede ser apreciada desde unas 7 o 6 millas desde el mar. Ante ésto, los viajeros de la lancha THOR; creyeron que aún les faltaba camino y continuaron. El recorrido, empezaba a transformarse en una larga travesía, pero para el momento; los encargados del viaje no tenían la certeza de haberse desviado.

Unas 9 horas después desde que partieron, ya preocupados por no haber llegado a su destino y estando totalmente a la deriva; un fuerte oleaje golpea el casco de la lancha y la destroza. El accidente ocurre a unos 80 kilómetros por encima de la isla a la que pretendieron arribar. Para entonces, ya estaban extraviados en alta mar; por lo que al romperse la embarcación, la desolación se convierte en catástrofe.

En el desafortunado evento, la esposa de la familia; Marielys Chacón, abraza a los niños: José Camblor de 6 años, y María Camblor de tan solo 2 primaveras… Cómo puede, y con la ayuda de los demás, se sube a un bote salvavidas y se aferra a sus hijos. Otros náufragos intentan agarrarse de las cavas, pero éstas se voltean y pierden así en el mar; todas las comidas, aguas y provisiones. Un mecate largo flota junto a ellos, Remis David Camblor; el padre de la familia, toma la tira gruesa y empieza a acordonarse junto a todos para que se mantengan en un mismo bloque o radio corto… Sujetó a todos, excepto al joven José Manuel Torres Suárez; quien había quedado a flote con ayuda de una bombona de gas.

Para cuando van a enrollarle el mecate a Torres Suárez, se ubicaba algo lejos; su distancia se acrecentó del resto del grupo y se alejó hasta perderse de vista. Sería el primero en separarse. Transcurridas 24 horas, Vianney Dos Santos empieza a desmayarse y a perder la conciencia; por lo que inicia a sumergirse de forma involuntaria. Alejandro Osorio, su esposo; al percatarse, la socorre; pero no tiene estabilidad para sostenerla… En ese interín, tratando de evitar que su mujer se hundiera; se suelta del cordón que los mantenía unidos a los Camblor-Chacón. Se fijan bien a la cava, pero inevitablemente se distancian también; hasta perder contacto visual.

Verónica Martínez se introduce desde un principio en una cava grande y allí permanece. Pasados dos días, el grupo empieza a beber sus propios orines; decisión que toman para mantenerse hidratados… Marielys Chacón, madre de los pequeños y quien aún se mantenía en proceso de lactancia con su hija menor; amamanta durante la difícil pasantía, a ambos infantes.

Esta idea fue vital para mantener con vida a los niños, hidratados y alimentados. Faltos de comunicación, y de algún sistema de posicionamiento global desde un inicio; la tripulación o parte de ella, yace ahora sin embarcación y completamente a la deriva; solos, y sin un conato de rescate aparente.

Incluso, en este punto de la tragedia; nadie más tiene conocimiento de sus desapariciones, ni familiares en tierra firme, ni funcionarios en higuerote, ni autoridades en La Tortuga; por consiguiente NO los buscan aún. Pasados tres(3) días, el domingo 5 de septiembre en la tarde-noche; los ocupantes de la lancha de zarpó de Carenero junto a la embarcación THOR, están ya de regreso en Higuerote; y notan que los vehículos de los Camblor-Chacón y de sus acompañantes, siguen aparcados allí.

Ver los carros estacionados, les llamó poderosamente la atención; y de inmediato contrastan tres elementos:

  1. La lancha THOR no está en los muelles.
  2. Los vehículos no han sido movidos.
  3. No vieron a los Camblor-Chacón en la Tortuga

En efecto, dan parte a las autoridades; se alertan, encuentran amigos en común; pero ya es muy tarde. El lunes 6 de septiembre contactan a familiares en Caracas y se percatan de lo peor: es un hecho, los ocupantes de la lancha Intermarine THOR; jamás llegaron a La Tortuga, jamás regresaron por segunda vez a Carenero, y mucho menos estaban en sus hogares.

Luego de todo ese detallado despistaje, se activan las alarmas de búsqueda; y los operativos de rescate inician el procedimiento… Es entonces por tal razón, que el aparataje de rastreo arranca oficialmente la mañana del martes 7 de septiembre.

De vuelta al mar, el grupo que permanece unido a través de un cordón; se encuentra debilitado y extremadamente exhausto. Ese martes en la madrugada, sin tener siquiera noción del tiempo y del espacio: Remis Camblor y José Javier Marcano Narváez, dicen observar una luz o un faro; en medio de la desesperación, deciden desprenderse de las mujeres y de los niños para tratar de buscar ayuda o pedir auxilio. Se van nadando hasta la iluminación que dicen visualizar, se pierden en el horizonte y no vuelven a ser vistos nunca más.

Luego de ésto, los signos vitales de Marielys Chacón; disminuyen progresivamente, hasta que fallece a bordo del bote salvavidas; producto de una deshidratación severa. Sus hijos, débiles pero con vida; se aferran sin saberlo, al cadáver de su madre.

Cuatro horas después del trágico desenlace, una avioneta privada que había salido del Archipiélago de Los Roques; divisa en el mar un punto blanco, desciende su altitud; observa que son personas flotando en cavas y un bote salvavidas, y da parte por radiotransmisor a las autoridades.

Al instante, un helicóptero perteneciente a la Policía del Estado Miranda parte al lugar según las coordenadas ofrecidas. Llegan al punto, y dos buzos rescatistas descienden desde la aeronave para brindar acompañamiento mientras un barco patrullero gubernamental accede al lugar del hallazgo. Confirman sin dudar que en efecto se trata del naufragio de la lancha THOR que partió desde Carenero con rumbo a La Tortuga.

La mujer, ya inerte y sin vida; fue separada de sus pequeños. Su cuerpo fue sometido a rigurosas autopsias, y los niños; internados en una clínica para recuperarlos a plenitud. A cargo por supuesto, están sus parientes cercanos.Verónica Martínez, única adulta sobreviviente hasta ahora; empleada de mucha confianza para la familia y con 25 años a cuestas, fue recluida por su parte; en el Hospital Periférico de Pariata en La Guaira. Presenta fiebre, estrés postraumático, insolación, quemaduras, delirios, y ha tenido que ser sedada en múltiples ocasiones debido a constantes alteraciones. En un momento, a primera instancia después del rescate; ofreció declaraciones, pero se encuentra muy perturbada y las visitas a su habitación fueron suspendidas por estrictas órdenes médicas.

Mientras, las búsquedas aún no terminan. Cinco personas todavía permanecen desaparecidas… Aviones, avionetas, helicópteros, sistemas satelitales y distintas embarcaciones; zarpan y despegan con el objetivo de encontrarlos… En paralelo, el tiempo se lleva las horas; y las horas quizás consigo, todas las esperanzas.

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