Qué de extraño tiene que el presidente de Argentina haya sufrido un atentado Por: Ítalo Urdaneta

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien acaba de cumplir 62 años el pasado “Viernes Santo”, ha dicho que dio positivo a un test de antígenos,  a pesar de que ya había sido vacunado contra la Covid-19.

El mandatario argentino tras referir que había presentado un registro de fiebre de 37.3 y un leve dolor de cabeza, optó por realizarse el test de antígenos, cuyo resultado fue positivo.

Lo novedoso de esta nueva noticia es que esta vez el virus del Covid-19 ataca a otro  presidente de una nación, como es el caso de la Argentina, no obstante vemos que en este caso el jefe de Estado ha dicho, el primero en su estilo, que se vacunó contra el mortal virus con la Sputnik V, la primera vez el 21 de enero, y recibió la segunda dosis del mismo fármaco el 11 de febrero.

Todo esto evidencia, como de hecho lo han informado los propios científicos, que aún cuando alguien este vacunado contra la pandemia no quiere decir que no pueda contraer el mortal virus, con la salvedad, que si de verdad lo tiene, lo afecte  tal vez de manera leve, lo que tampoco exceptúa, a ese paciente,  que no se cuide o se trate como corresponde.

De todas maneras la suspicacia nos viene a la mente. De todos es sabido que el presidente  Fernández es un hombre de izquierda, que promueve el socialismo en su país, y como tal siempre va a ser visto por el imperio, junto a sus aliados lacayos,  como un personaje enemigo de los intereses del país imperialista, que no da tregua a sus adversarios.

Conociendo los antecedentes que existieron en contra de  otros presidentes que el imperio buscó sacarlos del camino, como ocurrió repetidas veces con el jefe de Estado de Cuba, Fidel Castro,  no es de extrañar que el presidente Fernández haya sufrido un primer atentado para deponerlo del poder, y así dar con el traste de un gobierno de corte izquierdista en la Argentina.

La muerte inesperada del comandante Hugo Chávez Frías en Venezuela sigue dando de qué hablar. Los revolucionarios  en pleno de este país estamos convencidos que al jefe de Estado venezolano se le inoculó el agresivo cáncer que en poco tiempo acabó con su vida.

Meses antes y de manera inexplicable, el propio imperio dejó a un lado los constantes ataques que promovía en contra del Presidente venezolano, sin que aún se supiera de la enfermedad que lo afectaba.

En esa misma época falleció también el presidente de Argentina Néstor Kirchner , pero igualmente debió enfrentar el cáncer el propio presidente de Brasil,  Luiz  Inácio Lula da Silva, incluso similarmente se dijo que la presidente Cristina Fernández de Kirchner, también venía padeciendo  el mismo mal.

Así pues que no es de extrañar  que al nuevo presidente de Argentina le hayan jugado una mala pasada, aprovechando la circunstancia que el coronavirus  no respeta razas, ni credos, a la hora de atacar a los humanos.

Cambiar la etiqueta de un fármaco es “pan comido” para los esbirros de la CIA. Buscar un cómplice que haga el “trabajito”, como ocurrió con Chávez, igual lo es. Así pues que no dudamos en creer que el presidente Fernández lo vacunaron con una dosis “chimba”, para que el resto del trabajo lo haga con facilidad, sobre todo por su edad, el temible coronavirus.

A propósito, si los enemigos del socialismo lograran su cometido, estarían matando a “dos pájaros” de una solo pedrada. El primero, desde luego, sería, -y Dios lo cuide- el presidente Fernández, y junto a él la vacuna Sputnik V, la cual se ha constituido en un grave dolor de cabezas para las demás vacunas norteamericanas, que ninguna, hasta ahora, ha logrado superar al fabuloso fármaco hecho en Rusia.

No cabe duda que la noticia que se dio en torno a los padecimientos que está presentando el presidente Fernández tenía también como propósito seguir intentando desprestigiar a la vacuna Sputnik V, la primera exitosamente creada   para enfrentar al mortal virus que ha venido diezmando de manera  alarmante a la población del mundo.

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