Directiva del CNP de Venezuela debería exigir al gremio contribuir a crear un clima de tolerancia y de convivencia en el país Por: Ítalo Urdaneta

Hemos visto con bastante agrado que en España la Federación de Asociaciones de Periodistas de ese país acaba de hacer un exhorto a todos sus agremiados a contribuir a crear un clima de tolerancia y de convivencia pacífica en esa nación para el 2021, lo cual se constituye, sin lugar a dudas, en un claro ejemplo que debería copiar la directiva actual del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela, y todas sus seccionales, gremio al cual pertenecemos desde hace varias décadas.

A lo largo de estos 21 años que llevamos de revolución desgraciadamente el gremio de periodistas ha estado a espaldas, y así lo percibimos, de la paz y la convivencia de todo los venezolanos, por cuanto sus últimas directivas, actuando políticamente y de manera apasionada e irresponsable, se han dado a la tarea de defender intereses partidistas y por el contrario han alentado la confrontación, las sanciones, el bloqueo, e incluso, ven con buenos ojos, algo asombroso e intolerable, que Venezuela sea invadida por una coalición armada, encabezada, dirigida y planificada, por el imperio.

Ya antes, en otras entregas, hemos dicho que gran parte de la crisis que vive nuestra nación es corresponsabilidad directa de los Medios de Comunicación Social y de los propios periodistas, pues a diario vemos que muchos, en vez de llamar a la paz y a la reconciliación, promueven a través de sus escritos llamados nada acordes con lo que debe ser el rol de un reportero para lograr el diálogo y preservar la paz que nos lleve definitivamente al reencuentro que tanto necesita el país.

Creemos, en este sentido, que la directiva del CNP, en vez de estar alentando que el imperio nos fustigue más, que nos imponga mayores sanciones, y que se recrudezca el bloqueo, debería más bien pedir, repetimos, a todos los agremiados, con empeño y patriotismo, indistintamente de la tendencia política a la cual pertenecen o respaldan, tal como lo hizo la Fape de España, a que contribuyan a que cese el conflicto interno que tanto nos afecta a todos los venezolanos.

El rol de un periodista, y esa es su obligación, pero al parecer eso se olvida, es lograr que nuestra sociedades vivan bien, vivan en paz, en armonía, pero sobre todo que las familias puedan tener, sobre todo, acceso a sus alimentos y medicinas, no obstante vemos que muchos erradamente alimentan la reprochable conducta de instigar, de alimentar la confrontación y el odio, en perjuicio de las familias más vulnerables de nuestro país.

Un periodista serio, responsable y apegado a los principios de convivencia y de paz, no puede prestarse jamás, porque un disociado así se lo solicite, a estar publicando sus llamados que no contribuyen, en el caso nuestro, a lograr la reconciliación, y por ende el camino ideal para en-rumbar de nuevo a la nación, prácticamente colapsada, por el camino de la prosperidad económica.

Así pues que los buenos ejemplos hay que copiarlos. Creemos que ha llegado el momento de deponer las actitudes contrarias a los intereses de la República, a los intereses de la generación de relevo que nos cuestiona y nos observa, pero sobre todo ha llegado el tiempo para sacar tanto odio que llevamos por dentro, que impide que todos los venezolanos podamos de nuevo abrazarnos y reencontrarnos, dejando atrás las malas experiencias y los malos recuerdos.

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