Si la AN piensa aprobar el aborto sería un craso error Por: Ítalo Urdaneta

 
Hace escasos unos días abordamos en nuestro programa radial «Por Todo El Cañón», que sale al aire desde San Felipe, en el estado Yaracuy, el tema del aborto, sobre todo para referirnos a la nueva ley que lo apoya o lo permite en Argentina.
 
Este adefesio, por demás legal, que no es más que un acto vil y criminal, al parecer aquí también hay quienes están interesados en presentar un proyecto similar al de Argentina, que busca que sea aprobado cuanto antes en Venezuela.
 
No es de extrañar que los primeros interesados que el aborto se despenalice en el país, a parte de unas cuantas mujeres, sean los centros clínicos privados, por cuanto pudieran estar ante una mina de oro que les pudiera generar jugosas ganancias, si tomamos en cuenta que el costo de un aborto en cualquier país fuera de Venezuela está por el orden de los 1 mil 200 dólares, si no es mucho más.
 
Dijimos incluso, a través de nuestro programa de opinión que hubo una amiga que nos señaló, a través de las redes sociales, como un periodista que apoya la postura patriarcal, queriendo decir con esto, y así lo deduzco, que es contraria a lo que hemos venido planteando.
Repetimos, en ese programa desglosamos las razones o el por qué nos oponemos a semejante acto bárbaro, que a todas luces desestima la vida del ser humano, mientras vemos a otros, de manera hipócrita, como apoyan que se prohíban las corridas de toros, para evitar que estos animales sean sacrificados, mientras guardan silencio o apoyan, incluso, de manera cómplice, que se despenalice el aborto, y se asesine a un ser vivo, indefenso, que esta dentro del vientre de su madre.
 
Insistimos que abordamos de nuevo el tema porque faltó decir que ninguna mujer adulta en Venezuela, joven o adolescente, si no quiere concebir hijos, no tiene por qué acudir a la práctica del aborto, porque afortunadamente los centros del salud del país reparten gratuitamente los anticonceptivos, con tan solo acudir a solicitarlos.
 
Vale decir, que en el caso de Yaracuy, las que no desean tomar las tradicionales píldoras o pastillas, o que su pareja use el reconocido condón, se les coloca la ampolla del famoso Implanon, que su efecto dura 3 años o en otros casos 5, dependiendo de la marca, o simplemente se les puede colocar la afamada “T” de cobre.
Así pues que ninguna muchacha que desee practicar sexo, muchas veces de manera prematura, sin control, o de manera irresponsable, tiene porque correr el riesgo de tener un embarazo no deseado. En todo caso lo que tiene que hacer, después que nazca,  es ofrecer a su hijo para que sea adoptado, pero jamás  truncharle la posibilidad de nacer. 
 
En relación a esta situación se olvida que el hecho que una mujer acuda con deseos de abortar a un centro hospitalario, no quiere decir que todo está garantizado y no corra riesgo, quizás muchos menos si se lo practica indebidamente sola o con apoyo de otras personas que no son médicos, pero el riesgo igual llega si, por ejemplo, no se controla con los equipos necesarios o con precisión una hemorragia e incluso un infarto, como muchas veces ha ocurrido.
 
En el caso de Argentina la cosa no tiene límites. Además de apoyar un acto criminal se le garantiza a la mujer que no quiere tener el hijo que se le atienda gratuitamente en los centros asistenciales del país, desde luego acarreando costos, y utilizando personal médico que debería estar dedicado atendiendo y salvando vidas como es su deber, y no coartarle el derecho de nacer a un ser que ya ha sido concebido.
 
Sin temor a equivocarnos aprobar una ley que permita el aborto es apoyar el libertinaje, el estar del lado de todas aquellas mujeres y hombres que, de manera irresponsable, se dedican en la calle a la práctica del sexo sin control, muchas veces con parejas totalmente inestables, que incluso están carentes de sentimientos nobles y sinceros hacia su compañera.
 
Recordamos que en el programa anterior hablamos de que solo apoyamos el aborto si es terapéutico, es decir, si la madre corre el riesgo de morir debido al mismo embarazo o porque padezca alguna otra enfermedad grave, o que el feto venga mal formado, y en el peor de los casos si una muchacha o una joven ha sido violada, como muchas veces ha ocurrido.
 
Déjenme decirles que en todas estas situaciones el aborto en Venezuela está permitido, pero no vengan ahora que quieren una ley que lo permita para andar a rienda suelta, como lo dije antes, en palo en palo, gozando de lo lindo, alegremente, concibiendo hijos sin desearlos.
 
Así pues, reitero que nuestras mujeres en Venezuela no requieren una ley que les permita abortar, es decir, matar a una criatura que ya está concebida en su vientre, porque afortunadamente el gobierno revolucionario, concebido bajo el precepto del humanismo, entrega gratis los métodos anticonceptivos.
 
Incluso, a las adolescentes se les dan las debidas charlas de planificación y control, repetimos, de manera gratuita, pero además se les practican los correspondientes exámenes médicos para ver cómo está su estado de salud.
Culminamos diciendo que si los diputados de la nueva Asamblea Nacional aprueban una ley del aborto, similar como la de Argentina, sería un craso error, pero además sería una actitud hipócrita y traicionera que echaría por la borda al principal principio que promueve la revolución bolivariana, como lo es la vida y el humanismo.
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