La victoria de Biden, un político moderado de 77 años, se enfrenta a un Trump declarado en rebeldía, que ha decidido llevar a los tribunales el resultado agitando acusaciones infundadas de fraude.

La última actualización del conteo en Pensilvania este sábado por la mañana (hora de Washington) certificó a Biden ganador de ese territorio clave y, con él, vencedor de los comicios. Había sobrepasado los 270 votos electorales y Trump se acaba de convertir en el primer presidente de los últimos 25 años que perdía una reelección, reseñó EFE

La caída de Trump no se traduce en el fin de las ideas y sentimientos que lo auparon, ni implica que la brecha social y cultural que parte al país esté camino de cerrarse. Las manifestaciones durante el escrutinio de los votos, que han incluido a trumpistas armados con fusiles, dan cuenta de la alta tensión vivida.

Lo que sí refleja el resultado es que la unión de los votantes demócratas es más numerosa y representativa de lo que es Estados Unidos que la derecha blanca a la que ha apelado Trump durante los últimos cuatro años.

A Biden, el vicepresidente de la Administración de Barack Obama, no lo ha encumbrado el entusiasmo ni el carisma, sino una colosal ola de rechazo a Trump. Esta comenzó a edificarse con aquella primera Marcha de las Mujeres, el día siguiente de su toma de posesión, en Washington; con las manifestaciones por el clima o con las protestas de los jóvenes contra las armas.

En las elecciones legislativas de noviembre de 2018 se cristalizó con la mayor victoria demócrata desde el Watergate, y este verano, con la dura respuesta del mandatario a las movilizaciones contra el racismo, subió de revoluciones.

La errática gestión de la pandemia acabó de espolear a los votantes, que este martes han cortado el paso a un segundo mandato del republicano.

Los resultados de Trump, por otra parte, dan cuenta de la capacidad de movilización que el magnate tiene entre las bases republicanas. En medio de una grave crisis económica y sanitaria, y tras cuatro años de polémicas, con impeachment mediante, el presidente ha obtenido al menos seis millones de votos más que en 2016 (con datos del viernes por la mañana en EE UU).

El éxito del republicano no es una carambola, no es una casualidad, Trump no es el empresario ajeno a la política que quiere representar, en un candidato con un buen olfato político. Pero no ha bastado para frenar el empuje demócrata.

Biden, de perfil centrista y casi octogenario, es, con sus 73,8 millones, el candidato con más votos de la historia de Estados Unidos. Estas cifras colosales se deben a la respuesta masiva de los estadounidenses. Han votado unos 160 millones, lo que supone una tasa de participación récord desde 1900.

El ex-vicepresidente parecía hace un año una apuesta contraria a los tiempos, ajena a la savia nueva del Partido Demócrata, lejana de los pujantes discursos del ala izquierda de la formación y sin el ímpetu suficiente para hacer frente a un tigre político como Trump.

Su figura, sin embargo, es la que más consensos generó entre las diferentes sensibilidades; su estabilidad, su moderación y sus irresistibles dosis de empatía lo convirtieron en ese nombre en torno al que cerrar filas. En unas primarias con más de 20 aspirantes, se erigió en ganador.

Biden es descendiente de una familia irlandesa trabajadora, hijo de un vendedor de coches Chevrolet de Delaware, un pequeño Estado a una hora y media de la ciudad de Washington.

Nació en 1942 en Scranton, una ciudad minera de Pensilvania, pero su padre perdió el trabajo y, cuando apenas tenía 10 años, se mudaron. En Delaware estudió Derecho y también allí comenzó una carrera política prometedora y precoz. Fue elegido senador por primera vez en 1972, a los 29 años, y lanzó su primera carrera por la Casa Blanca en 1987 con un desenlace para olvidar: se retiró de las primarias entre acusaciones de plagio. En las de 2008, frente a Barack Obama y Hillary Clinton, también se apeó pronto, sin opciones, pero el joven Obama le escogió como número dos y fue vicepresidente ocho años.

Con información de EFE